Sería muy bueno que durante este tiempo deL CALENDARIO LITURGICO intentáramos en nuestras parroquias y comunidades vacunarnos contra ellas.
En las diferentes comunidades a las que uno puede asistir, en general podemos encontrar diversas patologías durante las celebraciones litúrgicas que se agudizan en mayor o menor medida dependiendo de las circunstancias y de las cuales pasamos a describir sus síntomas:
Son casi una pandemia. Veamos

 1-  LA AFASIA LITÚRGICA

ES QUE SIENTO COMO SI MIS LABIOS ESTUVIERAN PEGADOS…..AUXILIO.!!!!!!!!

Es la primera de ellas. Es un súbito bloqueo que observamos de las personas que entran por la puerta del templo y que bloquea totalmente los órganos vocales durante los cantos y las  respuestas al final de las oraciones e incluso a la hora de contestar “amén” al recibir la comunión. Es un mal que ataca más a los hombres que a las mujeres. Es totalmente virulento en la celebración de las bodas y bautizos, ya que suele paralizar totalmente los mecanismos de la fonación. Suele curarse en seguida, en el momento que se toma un café o una cerveza en el bar de la esquina más cercana a la iglesia.

 

2-  LA DELANTERO-FOBIA



Es la segunda enfermedad que se aprecia  muchas veces en los feligreses. Se produce nada más entrar por la puerta del atrio, los síntomas no tardan en aparecer: temblores en las piernas y un miedo irremediable a ponerse en los primeros bancos de la iglesia. Otra acepción de esta enfermedad es “humildad litúrgica”, el que padece este mal suele tener un ataque apenas entra por la puerta. Es un mal muy útil para casos de incendio o evacuación precipitada del local. Sirve también para no sentirse aludidos con los reproches de Jesús en el evangelio a los fariseos soberbios acusados de ocupar los primeros bancos.

3-  LA DOBLE CORRIENTE AURICULAR

JAJA…ES QUE NO SE ME QUEDA LO QUE ME DICEN…!!!


Esta enfermedad todavía es más grave. Es un mal que se debe a la apertura de ambos conductos auriculares, que permite que el sonido que entra por uno, salga libremente por el opuesto, sin pasar por el cerebro ni el corazón. Los síntomas de esta enfermedad se vuelven agudos cuando se dan avisos, recomendaciones, o se convoca a algún acto a celebrar.

4-  SÍNDROME HOMILÉTICO

EN REALIDAD ESTOY MEDITANDO PROFUNDAMENTE EN LA PALABRA DE DIOS…

Es un estado de semi-trance (no producido por el incienso, como algunos creían) que se resuelve, en algún caso, en cabezadas o hasta ronquidos. El paciente tiende a perder contacto con la realidad y a menudo padece una defectuosa percepción del paso del tiempo. Se manifiesta sólo cuando el sacerdote comienza a predicar la homilía. Los estudiosos del tema nos comunican, que incluso hay personas que en ese momento les da por comenzar a rezar el Rosario. En casos agudos se puede caer hasta en la total inconsciencia, que sólo desaparece cuando los demás, se ponen en pie tras la homilía y comienzan a rezar el credo.

 

5- LA TARDITIS

PUFFF….. PUFFF…. “ES QUE ME ESTOY APURANDO…!!!!”

Otra forma muy común de patología litúrgica… comienza desde que uno se despierta; se presenta en forma de una pesadez corporal y “por más que la gente se esfuerce”, se atrasa en todo.

Las personas escuchan las campanas de la parroquia llamando a Misa, pero las piernas se les ponen pesadas y adormecidas…total:  llegan durante la homilía; a veces, después.

La ciencia médica NO ha podido explicar la razón de que esta rara dolencia se presente de forma más frecuente los días  domingos…

 

Bibliografía:
1- Concilio Vaticano II, “Sacrosanctum Concilium”
2- Instrucción Papal, “Musicam Sacram”
3- El Canto Litúrgico, P. Antonio Zuleta. Arzobispado de Guatemala
4- Instrucción General del Misal Romano, 2002
5- Cómo cantar en misa, Blanca Sánchez Gil, Obra Nacional de la Buena Prensa.
6- Liturgia y Música, J. Ronaldo de la Roca H.

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