Santo Rosario misterios gloriosos con el Padre Fernando Divassi.

El Santo Rosario es una herramienta fundamental en la oración para pedir a María Santísima su intercesión y protección ante los momentos difíciles y de desierto que los católicos atravesamos durante nuestra vida, es por ello que les invitamos a rezarlo de lunes a viernes de 18:00 a 18:30 horas junto a nuestro director espiritual, unidos en oración lograremos obtener las gracias ofrecidas por nuestra madre la Virgen María por medio de este bello rezo.

De la mano y guía del Padre Fernando Divassi te invitamos a vivir los misterios gloriosos. Todos los miércoles y domingos.

Primer misterio

La resurrección del Señor

A la luz del misterio nuestra fe contempla vivientes, unidas ya para siempre a Jesucristo resucitado, las almas que nos fueron más queridas, de cuya familiaridad gozamos, cuyas penas compartimos. ¡Cómo se aviva en el corazón, al calor del misterio de la resurrección, el recuerdo de nuestros muertos! Recordados y favorecidos con el sufragio del sacrificio del Señor crucificado y resucitado, toman parte aún en lo mejor de nuestra vida, la oración y Jesucristo.

Segundo Misterio

La Ascensión del Señor

Este momento del Rosario nos enseña y exhorta a que no nos dejemos prender en lo que pesa y entorpece, abandonándonos, en cambio, a la voluntad del Señor, que nos estimula hacia lo alto. En el momento de volver al Padre, subiendo al cielo, los brazos del Señor se abren bendiciendo a los primeros apóstoles, y alcanza a todos los que, siguiendo sus huellas, siguen creyendo en Él, y es para sus almas una plácida y serena seguridad del encuentro definitivo con Él y todos los salvados en la felicidad eterna.

Tercer Misterio

Pentecostés

 En la última cena recibieron los apóstoles la promesa del Espíritu Santo. En el cenáculo, ausente Cristo, pero presente María, lo reciben como don supremo de Cristo. ¿Qué otra cosa es sino su Espíritu? Es, además, el que consuela y vivifica las almas. El Espíritu Santo continúa su acción sobre y en la Iglesia en todo tiempo. Los siglos y los pueblos pertenecen al Espíritu, pertenecen a la Iglesia. Los triunfos de la Iglesia no son siempre visibles exteriormente. Pero de hecho los hay siempre, y siempre están llenos de sorpresas, a menudo de maravillas.

Cuarto Misterio

La Asunción de María a los cielos

La figura soberana de María se ilumina y transfigura en la suprema exaltación a que puede llegar una criatura. Qué cuadro de gracia, de dulzura, de solemnidad en la dormición de María, cual la contemplan los cristianos de Oriente. Tranquila en el plácido sueño de la muerte, Jesús está a su lado, y mantiene junto a su corazón el alma de María, como si fuera un niño, como indicando el inmediato prodigio de su resurrección y glorificación.

             Los cristianos de Occidente prefieren, con los ojos y con el corazón, seguir a María que sube al cielo en alma y cuerpo. Así la han visto y representado los artistas más célebres en su incomparable belleza. ¡Oh, sigámosla también así! Dejémonos arrastrar por el coro de ángeles.

Quinto Misterio 

La coronación de María en los cielos

 Es la síntesis de todo el Rosario, que de este modo se cierra en la alegría, en la gloria.

             El gran destino que el ángel le descubrió a María, en la Anunciación, como una corriente de fuego y de luz, ha pasado uno a uno a través de todos los misterios. El pensamiento de Dios sobre nuestra salvación, que se ha hecho patente en tantos cuadros, nos ha acompañado hasta aquí y nos lleva ahora a Dios en el esplendor del cielo.

             La gloria de María, Madre de Jesús y Madre nuestra, toma su fulgor de la luz inaccesible de la Trinidad augusta. Vivos reflejos de ella caen sobre la Iglesia, que triunfa en los cielos, que padece en la confiada espera del purgatorio, que lucha en la tierra.

Cronograma del evento (1)

Miércoles
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