Valores del canto litúrgico

Del canto litúrgico en general, puede decirse que:

  • Expresa y realiza nuestras vidas y realidades interiores

Expresa las ideas y los sentimientos, las actitudes y los deseos no sólo de un individuo sino de la asamblea que participa. Es un lenguaje universal con un poder expresivo que muchas veces llega a donde no llega la sola palabra. En la liturgia el canto tiene una función clara: expresar nuestra postura ante Dios (alabanza, perdón, petición) y nuestra sintonía con la comunidad y con el misterio que celebramos.

 

  • El canto hace comunidad

El canto pone de manifiesto de un modo pleno y perfecto la índole comunitaria del culto cristiano; cantar en común une. Nuestra fe no es sólo asunto personal, somos comunidad, y el canto es uno de los mejores signos del sentir común. Por ello, lo ideal es que “coro”, celebrante y asamblea, canten  juntos.

Tal comunión puede trascender límites de tiempo y espacio. El canto nos vincula espiritualmente con comunidades muy distantes y lejanas, e incluso con comunidades cristianas ya idas y olvidadas, que cantaron lo mismo que hoy nosotros cantamos.

  • Hace fiesta

El valor del canto es el de crear un clima más festivo y solemne, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unidad. Nada más festivo y más grato en las celebraciones sagradas, que  el pueblo exprese su fe y su piedad por medio del canto.

La misa es una fiesta sí, pero una fiesta espiritual, con un carácter sagrado y sobrenatural, que tiene poco o nada que ver con el espíritu de cualquier otra fiesta profana.

Es la fiesta de los hijos de Dios que celebran a su Padre en el memorial del sacrificio de su Hijo.

  • Tiene una función ministerial

La razón de ser de la música en la celebración cristiana le viene de la celebración misma y de la comunidad celebrante. Como parte de un “equipo litúrgico”, a los músicos se les otorga una función de servicio en relación con toda la asamblea.

Es decir, el músico litúrgico debe constituirse no para realizar una actividad musical personalista, egoísta, sino para realizarla en función de una comunidad, una asamblea específica que celebra su fe.

El músico contemporáneo, visualizado como heredero indirecto de los cantores del pueblo de Israel, y de modo directo con los primitivos cantores de la Iglesia, el “nuevo pueblo de Dios”.

  • El canto, un “sacramental”

Dentro de la celebración, el canto y la música se convierten en un signo eficaz, en una  expresión del acontecimiento interior. Dios habla y la comunidad responde con fe y con actitudes de alabanza; ocurre un encuentro, una comunión  interior. El canto como una especie de “sacramental”, que no sólo expresa los sentimientos íntimos, sino que los realiza y los hace acontecimiento. Tanto es esto así que un canto interpretado incluso en la privacidad de un automóvil, nos puede poner en contacto y sintonía con la trascendencia y con nosotros mismos.

Bibliografía de Referencia

 

Bibliografía de Referencia:

  • Concilio Vaticano II, “Sacrosanctum Concilium”
  • Instrucción Papal “Musicam Sacram”
  • El Canto Litúrgico, P. Antonio Zuleta, Arzobispado de Guatemala
  • Liturgia y Música, J. Ronaldo de la Roca H

JRRH

Guatemala

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